25.10.10

Gloria Fuertes.

La sorpresa agradable del día, encontrarme cosas como éstas:

A veces quiero preguntarte cosas...

A veces quiero preguntarte cosas,
y me intimidas tú con la mirada,
y retorno al silencio contagiada
del tímido perfume de tus rosas.

A veces quise no soñar contigo,
y cuanto más quería más soñaba,
por tus versos que yo saboreaba,
tú el rico de poemas, yo el mendigo.

Pero yo no adivino lo que invento,
y nunca inventaré lo que adivino
del nombre esclavo de mi pensamiento.

Adivino que no soy tu contento,
que a veces me recuerdas, imagino,
y al írtelo a decir mi voz no siento


Cristales de tu ausencia acribillan mi voz...

Cristales de tu ausencia acribillan mi voz,
que se esparce en la noche
por el glacial desierto de mi alcoba.
-Yo quisiera ser ángel y soy loba-.
Yo quisiera ser luminosamente tuya
y soy oscuramente mía.



El dolor envejece más que el tiempo...

El dolor envejece más que el tiempo,
este dolor dolor que no se acaba,
y que te duele todo todo todo
sin dolerte en el cuerpo nada nada.

A tantos días de dolor se muere uno,
ni la vida se va,
ni el corazón se para,
es el dolor acumulado el que,
cuando no lo soportas,
él te aplasta.

Mi accidente será un buen epitafio:
Cuando una calle bajo el sol cruzaba,
de dolor - o de amor - es lo mismo,
murió desbaratada.

Y hay tantas más que me gustan...


2 comentarios:

jordim dijo...

buenos versos.

Nocturnia dijo...

Me alegra que te guste la poesia, y Gloria Fuertes... en realidad no quiero hablarte de eso.
Ha pasado tanto tiempo que casi no me creo en el derecho de hablarte de nada...
He pensado a diario en escribirte durante muchos meses, pero según pasaba el tiempo, la idea se iba volviendo absurda y ya ves, al final me dio casi miedo... o vergüenza...
Te echo de menos.
Espero que todo te vaya bien.